La palabra que vamos a aprender hoy es σκηνή (skēnē), que significa literalmente “tienda”, y en su forma verbal σκηνόω (skēnoō), “levantar una tienda”. En la antigüedad, las personas levantaban tiendas como refugio cuando se trasladaban de un lugar a otro. Por ello, el término también llegó a significar “morada”[1].

Esta palabra posee matices históricos e interpretativos importantes. Aparece más de 400 veces en el Antiguo Testamento, y aproximadamente en 330 ocasiones traduce términos hebreos para “tienda” y “morada”. Destaca especialmente su uso para el tabernáculo de Dios (por ejemplo, Éx 25:9; 30:16, etc.), donde simboliza que Dios habita en medio de su pueblo (Éx 29:42-46; Lv 26:11).

En el Nuevo Testamento, σκηνή (skēnē) aparece veinte veces, diez de ellas en la carta a los Hebreos (capítulos 8, 9 y 13). En trece ocasiones se refiere al tabernáculo o lugar de habitación de Dios (por ejemplo, Hebreos 9:21; 13:10; Apocalipsis 13:6; 21:3).

El verbo σκηνόω (skēnoō) aparece cinco veces en el Nuevo Testamento, todas en los escritos de Juan (Juan 1:14; Ap 7:15; 12:12; 13:6; 21:3). En Juan 1:14 leemos: “Y el Verbo se hizo carne y habitó (σκήνωσεν) entre nosotros”. Este término se traduce de diversas maneras: “estableció su morada”, “vivió”, “habitó”. Juan podría haber usado otras palabras, como οκέω (oikeō), que transmite el sentido directo de habitar, o μένω (menō), que utiliza con frecuencia en su evangelio con el sentido de “permanecer”, especialmente cuando Jesús exhorta a sus discípulos a permanecer en Él (por ejemplo, Juan 11:54; 14:10). Sin embargo, al escoger σκηνόω (skēnoō), Juan conecta su significado con el libro de Éxodo. El sentido literal del versículo sería: “Y el Verbo se hizo carne y levantó su tienda entre nosotros”. Este lenguaje visual relaciona claramente la presencia de Jesús con el tabernáculo del Éxodo, donde Dios instruyó a los israelitas a construir una tienda como símbolo de su presencia en medio de ellos.

Demos un paso atrás y consideremos el contexto inmediato de Juan 1:14. La primera parte del versículo afirma: “Y el Verbo se hizo carne”. En Éxodo 25, Dios ordenó a Moisés construir el tabernáculo porque Él habitaría en medio de su pueblo. Ahora, en Juan 1:14, Jesús, el Verbo, tomó forma humana y vivió entre su pueblo. Esto es la encarnación. Así fue como “levantó su tienda” entre ellos. En Éxodo 40:34-35, la gloria de Dios llenó el tabernáculo de tal manera que Moisés no podía entrar. De forma semejante, en la segunda parte de Juan 1:14 leemos: “Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Juan y los demás discípulos vieron y experimentaron la gloria de Dios al encontrarse con Jesús, el Verbo que “levantó su tienda” y habitó entre ellos. Lo conocieron personalmente, y en Él se manifestó la gracia y la verdad que proceden del Padre. Como resultado de este encuentro con Jesús en la carne —su vida, muerte y resurrección—, la vida de los discípulos fue transformada. Y Juan escribe en 1 Juan 1:1-4 que quiso anunciar esta experiencia y sus efectos a otros creyentes.

Como creyentes hoy, sigamos experimentando al Verbo que habita en nosotros, mientras permanecemos en Él. Que quienes nos rodean puedan percibir la gracia y la verdad de Dios al encontrarse con nosotros, en quienes ahora mora el Verbo, mientras nuestra luz brilla delante de ellos.

 

Samuel P. Chia

Antes de empezar a trabajar para DTS en el año 2008, el Dr. Chia enseñaba en la universidad Chung Yuan Christian University y servía como profesor adjunto en varios seminarios de Hong Kong, Taiwán y Estados Unidos. En su experiencia como pastor principal y en sus interacciones con la comunidad cristiana china en Asia y Norteamérica, el Dr. Chia ha desarrollado una pasión por los estudiantes de seminario para inspirarlos en su estudio de la Palabra de Dios en los idiomas originales y formándolos para que sean intérpretes responsables de la Palabra de Dios y líderes serviciales para Su iglesia. El Dr. Chia ayuda a los estudiantes chinos a trabajar juntos para mejorar las traducciones de la Biblia en chino. El Dr. Chia y su esposa tienen un hijo.



[1] Para un estudio más detallado, véase NIDNTTE, vol. 4, pp. 301–306, y TDNT, 7:369–381.