Las palabras griegas muchas veces funcionan de la siguiente manera: se empieza con un sustantivo, se añade un verbo y se termina con una forma que deja claro que la palabra se refiere a una persona o a un grupo de personas. El Nuevo Testamento contiene palabras como “temeroso de Dios” (θεοσεβής, en Juan 9:31) y “que luchan contra Dios” (θεομάχος, en Hechos 5:39). Este tipo de palabras también puede usarse con referencia a Dios. Por ejemplo, Él es el “galardonador” (μισθαποδότης, en Hebreos 11:6) de quienes lo buscan. O es el Conocedor de los corazones (καρδιογνώστης). Es cierto que Dios conoce nuestros corazones, pero también es el Conocedor de los corazones. Eso es lo que Él es, no solo algo que hace.
La palabra καρδιογνώστης (kardiognōstēs) aparece dos veces en el libro de Hechos: una vez en el contexto de la elección de un líder para la iglesia (Hechos 1:24— y otra vez en el contexto de un conflicto dentro de la iglesia (Hechos 15:8). Según Hechos 1, la iglesia primitiva vio la necesidad de reemplazar a Judas, quien traicionó a Cristo, con alguien que pudiera ocupar su lugar en el ministerio y el liderazgo. Como parte del proceso, la iglesia oró al Señor, diciendo: “Tú, Señor, que conoces los corazones de todos”, para que los guiara en su elección. Como resultado de la guía del Señor, Matías se unió a los apóstoles para servir en el liderazgo de la iglesia.
Más adelante, en Hechos, la iglesia volvió a ver la necesidad de escoger más líderes (Hechos 6:1–7): siervos que atendieran a las personas necesitadas, especialmente a las viudas de la iglesia. En este proceso de selección, se escogió en oración a siete hombres. Una vez más, el Conocedor de los corazones guio a la iglesia para identificar siervos-líderes que honran a Dios: hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y hombres de fe.
Al identificar líderes para la iglesia, es importante recordar que Dios es el Conocedor de los corazones (kardiognōstēs). Puesto que Dios es el único que realmente conoce a las personas, todos sus pensamientos y motivaciones y sabe quién puede servir mejor a la iglesia. Las congregaciones necesitan líderes llenos del Espíritu Santo, de sabiduría y de fe. Por eso, debemos orar fervientemente al Conocedor de los corazones pidiendo su dirección; Él ve lo que nosotros nunca podremos ver adecuadamente.
Como cuerpo de creyentes, debemos orar con fervor por nuestros líderes: aquellos a quienes Dios ha confiado el cuidado de nuestras almas y nuestra madurez espiritual. Oremos para que el Señor moldee sus corazones y aumente su fe, su sabiduría y su dependencia del Espíritu Santo. Que el Señor levante una nueva generación de líderes con corazón de siervos alrededor del mundo, y que cada uno esté dedicado al corazón y a la sabiduría del Conocedor de los corazones. La iglesia necesita líderes piadosos con corazón de siervos para enfrentarse a oportunidades y desafíos que vendrán.
Dios, Conocedor de los corazones de todos, ayúdanos.
Joel F. Williams
El Dr. Williams ha enseñado cursos de griego y Nuevo Testamento tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. Su ministerio docente más prolongado fue en Columbia International University, en Columbia, Carolina del Sur, y el más reciente fue en Biblical Seminary of the Philippines, en Metro Manila.
Además de su labor docente, sirvió durante 18 años como editor de reseñas de libros sobre Nuevo Testamento para el Journal of the Evangelical Theological Society. Sus áreas de investigación incluyen el estudio de los rasgos narrativos del Evangelio de Marcos, la gramática griega y el mensaje misionero del Nuevo Testamento.
El Dr. Williams y su esposa, Rebecca, tienen tres hijos adultos y dos nietos.
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